Los
"Cucos"
de la Sierra de Enguera
Son manifestaciones de arquitectura popular que buscaron su
adecuación a factores múltiples, tanto permanentes
como contingentes. Es una arquitectura enraizada en la tierra
y en el pueblo de Enguera y suponen una respuesta inmediata
y directa a las necesidades y posibilidades de sus usuarios
y a las exigencias derivadas tanto de la tradición histórica
de la zona como de los condicionamientos socioeconómicos
y físicos del
ambiente en el que se producen.
En
estos ejemplares predomina el sentido utilitario, el funcionamiento,
y se utilizaron los materiales a su alcance “ la piedra
y la tierra“. Criterios dominantes basados en la racionalidad
y el sentido común, con escaso margen para el exhibicionismo.
Incidencia importante de los factores económicos, buscando
todo el ahorro posible, se trata de una arquitectura preindustrial,
tanto en las técnicas utilizadas como en herramientas
y materiales, es una arquitectura que nos muestra un ejemplo
claro a seguir, no modifica el medio en el que aparece.
El paisaje de estos secanos de la Sierra de Enguera se ha de
entender dentro del área geográfica mediterránea,
con pluviosidad escasa e irregular, a lo que cabe añadir
los grandes bancos de caliza como principal constituyente geológico
del terreno.
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El resultado unos paisajes pedregosos que presentan grandes dificultades
para el cultivo.
A
fin de cultivar sus tierras estos agricultores enguerinos tuvieron
que arrancar las capas calcáreas mas duras del terreno,
remover las piedras, transportarlas y almacenarlas, construir
muros y llevar tierra para construir bancales, destinando la piedra
sobrante a construir refugios, depósitos de agua y los
infinitos ingenios que esta agricultura de secano permite y pide.
Los
Cucos están situados en bancales, en todos los casos de
agricultura de secano, olivos y algarrobos básicamente,
y a notables distancias del núcleo de la población.
La sencillez de la construcción, sin ningún tipo
de distribución o comodidad interior, indica su utilización
como refugio inmediato ante las repentinas lluvias, suelen estar
orientados al sur o al este, buscando la calor del sol y evitando
los vientos mas fuertes y fríos, el único hueco
del que disponen es la entrada, lugar por donde se iluminan y
ventilan.
En
muchos casos solamente una persona podría cobijarse en
su interior, en otros hasta diez ó doce, y también
animales que en aquel momento
trabajaran en el labrado de los campos.
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Los
de mayor tamaño permiten también su utilización
como lugares de descanso.
Las
formas de las construcciones responden a los materiales existentes
en el mismo bancal, losas mas o menos planas, cantidad de estas
etc. y a los gustos estéticos del constructor, circulares,
rectangulares etc. y disponen de la bóveda de la cubierta
realizada con la técnica de la falsa cúpula , con
formas mas o menos cónicas. En cuanto a las aberturas que
dan entrada a la construcción la mayoría son adinteladas
mediante una losa plana de considerable dimensión.
El
agricultor, de esta manera, se convierte en un auténtico
agricultor-arquitecto, y el resultado de su trabajo es un paisaje
humanizado y transformado, con una inmensa densidad de trabajo
depositada en el “ Las Campiñas Enguerinas”.
Culturalmente
estas construcciones son un patrimonio importante, que tenemos
la obligación de preservar, al mismo tiempo que cuidar
y darlo a conocer , motivos que fundamentan este trabajo.
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